UN 10 DE NOVIEMBRE DE 1842 CIRCULÓ EL PRIMER DIARIO EN SANTIAGO

El primer periódico que circuló en forma diaria en Santiago,
“El Progreso”, apareció el 10 de noviembre de 1842 y fue
fundado por el político, escritor y pedagogo argentino y
futuro Presidente de su país, Domingo Faustino Sarmiento
Albarracín.

Cabe destacar que, Sarmiento era autodidacta en su formación,
porque no pudo acceder a estudios superiores, debido a la
falta de recursos de su familia y a la negación en dos
ocasiones de las autoridades argentinas de otorgarle una
beca. Sin embargo, comenzó su carrera como maestro rural a la
edad de 15 años y pronto se convirtió en Legislador
Provincial.

Pero por participar en la Guerra Civil de las provincias
argentinas y a causa de la derrota sufrida por La Liga
Unitaria, Sarmiento debió emigrar a Chile, en 1831, cuando
tenía 20 años de edad. Ese mismo año fue nombrado profesor de
una escuela en Los Andes. Luego se trasladó a Pocuro, donde
instaló una taberna y tomó la dirección de la escuela.

Posteriormente, en 1833 se fue a Valparaíso, donde se empleó
de dependiente de comercio. De ahí pasó a Copiapó y se dedicó
a trabajos de minería, pero al poco tiempo sufrió un
trastorno cerebral, siendo autorizado para trasladarse a
Argentina, donde se restableció.

Una vez recuperado siguió con su vocación educadora y en
1839, cuando tenía 28 años de edad, fundó el 9 de julio de
ese año, el primer Colegio para Niñas de San Juan y el 20 de
julio publicó el primer número de el diario El Zonda en su
país, Argentina.

Al año siguiente por participar en una conspiración fue
condenado a muerte, pero Benavídez le consiguió permutar esta
pena por el exilio a Chile. Durante el camino, los soldados
le concedieron un capricho: grabar en una piedra una frase en
francés que los soldados no entendieron: “Las ideas no se
matan”.

En 1841, lo contrató el diario El Mercurio de Valparaíso como
redactor, convirtiéndose en una importante figura del
periodismo y muy activo en la política, a través de sus
artículos en este periódico. Adicionalmente, Manuel Montt
Torres, Ministro de Justicia en esa época, le confió la
dirección del periódico El Nacional.

Al siguiente año, el Gobierno de Manuel Bulnes Prieto lo
designó director y organizador de la primera Escuela Normal
de Preceptores que se abrió en América Latina. Ese mismo año
con Vicente López, el futuro gran historiador, fundó el
Liceo, instituto particular de enseñanza, que duró poco por
conflictos con el medio.

Ese mismo año sostuvo una interesante controversia literaria
con Salvador Sanfuentes y Antonio García Reyes sobre clásicos
y románticos, fundando el diario El Progreso a fines de 1842,
cuando Sarmiento tenía 31 años de edad.

En 1845 el gobierno chileno envió a Sarmiento a Europa y
Estados Unidos para estudiar métodos educacionales. Luego de
tres años regresó, convencido de que Estados Unidos tenía el
modelo a seguir por Latinoamérica para su desarrollo. Publicó
numerosas obras y entre ellas “El Silabario”, del cual se
imprimieron muchos ejemplares para ser usados en Chile y en
Argentina.

Posteriormente, el 3 de febrero de 1852, Sarmiento regresó a
la Argentina para ayudar a derrocar a Juan Manuel de Rosas,
incorporándose al estado mayor del General Justo José
Urquiza. Una vez triunfante Urquiza, Sarmiento, descontento
con la política de aquél, regresó a Chile en junio de ese
mismo año.

En marzo de 1855 volvió a Argentina. Allí fue senador,
ministro de estado, Gobernador de San Juan, Ministro
Diplomático en Santiago, en Lima y en Washington, siendo
elegido en ausencia, Presidente de la Confederación Argentina
por el período 1862 a 1872.

Durante la presidencia de Sarmiento el gobierno de Perú
procuró, por todos los medios, que Argentina adhiriera al
“tratado secreto” que había suscrito con Bolivia,
convirtiéndose en un verdadero “cuadrillazo” contra Chile.

El historiador Gonzalo Bulnes sostiene que Sarmiento adhirió
el tratado y lo recomendó al Congreso argentino para su
aprobación. Tanto el historiador citado como Francisco Encina
transcriben una carta del Ministro Riva Agüero a su gobierno
dándole cuenta de la adhesión de Sarmiento al tratado
secreto.

Cuando terminó su mandato en 1874, Sarmiento continuó activo
en la vida pública. Muchos de los 52 libros que publicó
tuvieron temas educativos. Falleció a los 77 años de edad, en
la ciudad de Asunción, Paraguay.

FIN/RCM/RCM/RCM

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